JUAN PABLO PIEDRAHITA GOMEZ
11°A
EL HIJO DEL INDIGENTE Y LAS 7 RATAS
Había una vez un indigente, que vivía en la ciudad de Medellín, se dedicaba a la recolección de basuras y al reciclaje. Un día llovía en toda la ciudad y el cielo esta muy oscuro, el indigente se encontraba en su casa debajo de un puente, por donde cruza el río Medellín, y estaba tomando un poco de Cherry (vino de cereza), estaba tan concentrado en la tempestad que de un momento a otro se le olvido que estaba tomando y se le cayo la botella al río causando esto que el río se tornara rojo y dijo:
-Uy niño, ojala toda esa agua roja fuera guaro!!!!.
Y el indigente se metió al río a tomar de esa agua. Justo por esos días estaba por nacer su hijo pero como el bebió tanta agua del río contaminado se murió por una intoxicación el día que nació su hijo.
En esta ciudad vivía el principal competidor del indigente en cuestión de reciclaje, y al ver que este se murió se puso muy contento y dijo:
-Parce ahora si me voy a tapar de plata, ya que ese marica se murió.
Pero el no sabia que el indigente había tenido un hijo, lo cual lo puso muy molesto. Así pasan muchos años mientras que al mismo tiempo crecía y crecía el hijo de indigente y este se iba familiarizando con el oficio del reciclaje.
Un día el competidor del indigente realizando su rutina diaria de reciclar por las principales calles de Medellín, se encontró con una no muy agradable sorpresa, el hijo del indigente: el hijo de indigente ya se encontraba realizando la misma labor de su padre, lo cual enfureció al competidor. Este lleno de envidia y de rabia, se fue para la comuna 13 a contratar un sicario y le dijo:
-Ñero, llévate a ese marica para un parque bien oscuro, y le das piso, me tenes que traer los sesos como evidencia.
El sicario acepto la propuesta y ese mismo día fue a realizar el trabajo, ya en el parque cuando le iba a disparar en corazón al hijo, este se puso a llorar y le suplico que no lo matara, y puesto que el sicario conocía al indigente, porque el lo había contratado varias veces, le dio pesar del hijo y lo dejo ir, Y le dijo:
-Parcerito, abrase pues al piso.
Para que el competidor no se diera cuenta de que el lo había dejado ir, este mato a un anciano que caminaba por el barrio y le llevo sus sesos.
El competidor feliz creyendo que esos eran sus sesos, los cocino y se los comió. Por su parte el hijo, se metió a un barrio que el desconocía, ya pasado mucho tiempo, el cansado de caminar y caminar, decidió entrar a una casita cercana.
Al entrar a esta vio que habían 7 camas pequeñas, 7 platos pequeños, 7 vasos pequeños, en fin todo era pequeño. Del cansancio le dio por acostarse, pero ninguna era de su medida, al final del cuarto encontró una y se acostó en esta. Cuando cayó la noche volvieron los dueños de la casa, eran 7 ratas (ladrones), los cuales atracaban a toda persona que se les topara. Ellos se dieron cuenta que alguien había entrado a su casa y el primero dijo:
-Parcero quede caballo, alguien se me sentó en mi butaco.
El segundo dijo:
-Quien se embutió mi plato?
El tercero:
-Quien se embutió mi pan?
El cuarto:
-Quien se embutió mis verduras?
El quinto:
-Quien trago con mi tenedor?
El sexto:
-Quien corto con mi cuchillo?
El séptimo:
-Quien bebió en mi vaso?
Luego fueron a buscar en el cuarto y los 7 vieron que se habían acostado en cada una de las camas y la séptima rata vio al hijo y dijo:
-¡Ay marica! ¿Quién es este man?
Luego el se despertó y las ratas lo comenzaron a cuestionar:
-¿Cómo caíste acá?, ¿Quién sos vos?
Entonces el les contó todo lo que había pasado. Y luego de el contar su historia, las ratas le dijeron que si hacia todas las cosas de la casa y mantenía todo muy bien, se podría quedar, sin ningún problema, Y el sin dudar dijo que si.
El mantenía la casa impecable, por las mañanas las ratas se iban a atracar, y regresaban por la noche y para ese entonces la cena estaba lista.
Durante todo el día el hijo mantenía en la casa solo y las ratas lo previnieron:
-Cuídate del competidor ya que en poco tiempo el se va a dar cuenta de que tu estas aquí.
Y así fue, el competidor se dio cuenta de que el estaba ahí. Reflexiono y busco en un plan para asesinarlo. Cuando por fin urdió el plan, el se disfrazo de mujer y se hizo pasar como la tía del hijo, quedando totalmente irreconocible.
Así disfrazado se fue para el barrio donde vivían las ratas y llego a la casa. Toco la puerta y como mera abeja dijo:
-Vendo pisos de toas las tallas, tan baratos!
Y el hijo se asomo por la ventana y dijo:
-Kiubo verruga, que esta vendiendo?
Y el competidor le respondió:
-Una chimba de pisos, de todas las marcas chino, aproveche.
El competidor saco unos pisos bien chimbas y el hijo pensó:
-Bien este man esta sano, lo puedo dejar entrar.
Quito la llave para permitirle el paso y poder comprar esos pisos.
-Parcero (dijo el competidor) que mal te has puesto los pisos. Cae te lo acomodo.
El hijo que no desconfiaba, se puso delante de el para que le arreglara los pisos. Pero al soco el competidor chuzo tan duro a el hijo, y este cayó como chulo.
-Que chimba (dijo el competidor) dejaste de ser el mejor reciclador. Y se abrió.
Ya por la noche, las siete ratas se asustaron al ver al hijo en el piso, y auxiliaron, y este logro despertar. Las siete ratas le preguntaron que había pasado y el les contó que había sucedido. Y estos le dijeron:
-Este vendedor no era más que el competidor. Tienes que estar pilo.
Pasados unos días el competidor se dio cuenta de que el hijo estaba vivo y se puso furioso. Entonces este se ideo un magnifico plan para acabar de una vez por todas con el hijo. Este se disfrazo otra vez de una vieja, pero distinta, y se fue para la casa de las siete ratas. Paso cercar de la casa gritando:
-Vendo polas heladas!!!
En ese momento el toco la puerta y el hijo le dijo:
-No te puedo abrir la puerta, abrite.
Y la vieja le siguió insistiendo:
-Ponchate que hijueputa calor esta haciendo, estas politas están esperando por ti. Te doy una muestra gratis
El siguió insistiéndole, hasta que por fin convenció al hijo, y este le recibió la muestra gratis. Apenas el hijo se trago el primer sorbo, cayo chulo. Entonces la vieja dijo:
-Ahora si hijueputa, ahora si te enchulaste pirobo.
Al llegar las siete ratas vieron al hijo tendido en el piso e hicieron todo lo posible por despertarlo, pasado un tiempo después de intentar de todo se dieron cuenta de que el estaba muerto. Y lo metieron en un ataúd.
Al siguiente día pusieron el ataúd en el andén de la casa y lo estaban orando. Cuando sorpresivamente se apareció una de sus primeras pollas y lo beso así estando muerto. Ese gratificante beso logro revivir al hijo.
Al final el hijo y su polla vivieron felices toda su vida.
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